Para el sanador sanado es inconcebible que Dios pudiera crear diferencias entre sus hijos. Es imposible que Dios retaceara algo a Su creación. Las diferentes capacidades que existen entre nosotros en el mundo del ego también son claras, pero temporarias; un día todos despertaremos a la gloria de quienes somos realmente.
Al pensar que posee un don especial que su paciente no tiene, parece razonable recibir una gratificación a cambio de la curación. Este parece ser entonces un proceso que va del sanador al paciente nada más, y así el sanador no sanado siente que se le debe dar algo a cambio.
Aunque el dinero es la forma más común de intercambio, tal vez no sea solicitado, pero de todos modos se espera una retribución. Algunos curadores “utilizarán la relación sólo para conseguir seguidores que les rindan culto, y esto es lo que ellos consideran curación”. Nunca debe de ser rechazado nadie, porque no puede pagar y esto debe de sostenerse como regla general y primordial. Por lo tanto es necesario aprender que para tener algo se basa en dar, y no en obtener.



