Tu pareja puede no compartir tu camino espiritual y hasta serte hostil. Sin embargo, todavía puedes tener una relación santa con ella. Aprender a estar en paz con una persona colérica producirá un crecimiento acelerado. Esto no quiere decir que tenemos que permanecer con una persona con la que no nos sentimos bien. Al Espíritu Santo no le interesa la forma de la relación, ya sea que estemos juntos o separados, pero sí que aprendamos de la mejor manera nuestras lecciones de perdón.
Sólo cuando nos identificamos con nuestro cuerpo sentimos la necesidad de defendernos. Cuando nos hagamos cargo de nuestra verdadera realidad, y de que “nada real puede ser atacado”, experimentaremos la paz.
Se aprende de la relación santa, un paso importante hacia la percepción del mundo real. Se trata de la antigua relación no santa, transformada y vista de forma diferente. La única etapa difícil es la del principio. Hay un cambio en forma abrupta en la meta de las relaciones, esto se logra muy rápidamente, lo que hace que la relación parezca perturbada, separativa, y hasta muy inquietante. Muchas relaciones se han quebrado en este punto, y se ha restablecido la búsqueda del antiguo objetivo en otra relación.



